viernes, noviembre 13, 2009



Por mucho que se hunda la húmeda resaca en el musgo

los pies no recuerdan

como fue su marca

al levantarse la primera vez.



Imagen de la serie 'AMNIA Y LUZA'

viernes, octubre 16, 2009

SIEMBRA POETICA PLAZA DE LA VIRREINA, BARCELONA



Este 10 de Octubre, dentro de una iniciativa convocada por el Colectivo Obra en Construcción, fue llevada a cabo una intervención artística en la Plaza de la Virreina, en el barrio de Gracia, Barcelona.

El proyecto con el que participé, consistió en la realización de una Siembra Poética sobre una escultura de la plaza.
En las manos de la escultura (lugar en donde suelen dejarle flores frescas) fue instalado un ramo de flores transparentes con preguntas en los tallos, sugiriendo que cada espectador complete las flores con su color y sus respuestas.


Gracias a quienes organizaron el evento por su invitación! Más fotografías de este y otros trabajos en www.siembrapoetica.blogspot.com

lunes, septiembre 28, 2009



La suma de las piedras
suma luz


la suma del sol permite


la suma del silencio
se resta
a la noche que los grillos cripan.

lunes, agosto 31, 2009

Los sones de Wilde



Cosa real haber leído a Oscar Wilde en Inglaterra, sentada en un parque colosal, a la sombra de edificios victorianos, sintiendo los pesos que le cayeron encima por lo dicho, por sus acciones en escena y vida, algunas completas, otras vividas a medias.
Pero las palabras de Wilde no suenan tan bien en esta tierra, en este parque magnífico donde las rosas crecen apretadas y lo que ensucia el suelo siempre es lo ajeno.
Cuando lo enjuiciaron por gay, genio y meterse con el hijo de un hombre riquísimo, dejó agonizar su personaje en la cárcel y luego cuando dejó de importarle la otra mitad que le quedaba, fue a morirse a París en un hotel ínfimo, abandonado de su historia, con la vida y el nombre cambiado.

Sus palabras hacen eco en mis ganas, que lo devuelven lejos de aquí y lo llevan a cualquier habitación o plaza mugrienta del mundo, para que él ponga en verde con su clavel, para que encienda con el ardor de su ironía. Dejo que Wilde se arrellane en mi memoria, que me siga ilustrando los relatos con que me impregnó de niña, que ore sus aforismos fantásticos aunque la audiencia esté sola. Wilde inclina la cabeza hacia atrás, mira sin necesidad de abrir bien los ojos y echa afuera su barda tonada irlandesa, sigue contando hasta hoy, de lo que se nos hace necesario: encontrar la fuerza individual, ser originario y mismo.

Cosa noble estar en la sepultura de Wilde, admirando la extraña escultura castrada que homenajea su tumba y sobre la que miles de visitantes dejan un beso, su recuerdo, un último cinismo para honrar la memoria del dandy que con la memoria atacaba... Parada al frente, en un lapso insólito sin turistas, el viento tira al suelo un pequeño libro apoyado en la lápida y leo que tan bien suenan sus palabras en este bosque, al que llaman cementerio: 'Siempre me sorprendo. Sólo por eso la vida vale la pena'.

sábado, agosto 01, 2009



Ya libres mascamos nuestra cáscara,
para que cuaje el corazón.



jueves, julio 16, 2009




Hacen nido con su mano
y al otro lo dan de beber.

A pulso se le entibia
porque fría nace el agua
de la gruta de la mente.



Resolución de Aire y Fuego, collage y acrílico sobre cartón, 2009.

viernes, junio 26, 2009



Me nace mirarte como a una letra extraña
que cuando la distancia hace verte
de a borrones
aunque no lo sepas de cerca te reparo
y doy
contorno al recuerdo de tus huesos
y ahora
alejado te espero y enfoco
en letra naciente
por delante
de cualquier ojo
nombro el espacio
que nos enlaza sin proponerlo
dejo mi ombligo en él
y ya tu letra
no cabe en la distancia,
me aúna, tú
forma completa
eres un letra de llegada conocida y estás,
tan cerca que te calco
a mi lenguaje, con mi lengua extraña
y en silencio
vuelvo a mirarte, letro.

jueves, mayo 28, 2009

ENTREVISTA VULTURE

Entrevista publicada en revista VULTURE, edición Abril 2009.
Valencia, España.






Natalie Sève. Santiago de Chile, 1978. Escritora y poeta, con indagaciones en la fotografía y el arte visual. Desde hace algo más de un año tengo instalada mi raíz voluntariosa en Barcelona, desde donde me extiendo y voy haciendo.Esta selección de poemas pertenece a mi libro aun inédito, titulado “Exortismos”.


1. EL PRIMER PLANETA DE TU UNIVERSO. Antes de aprender a escribir, me encantaba copiar la letra de los adultos y creo que así fui descubriendo la sensación corporal que el lápiz y el papel me despertaban. Más tarde, a los siete años, recuerdo haber escrito por primera vez un par de poemas. Estoy sentada en un pequeño comedor junto a la cocina, en dónde se encuentra mi madre. Cuando finalizo se los muestro para que los lea. Mi sensación sobre aquella imagen es confusa, ya que al hacer memoria lo recuerdo todo con los ojos de mi madre.

2. ¿ERES UN AMANTE CORRESPONDIDO? A raíz de esos poemas, ese mismo año recibí el primer premio en un concurso literario organizado en mi colegio. Hay una fotografía en la que aparezco con un diploma y atrás se ve a mi padre orgulloso y sonriente, a punto de explotar… Creo que ese reconocimiento es el que más perdura en lo que va de mi historia. Ah! y de premio, insólitamente recibí un libraco científico que echaba por suelo la teoría de la evolución de Darwin. Todavía lo tengo.

3. EL PLACER Y EL DOLOR… La mayor satisfacción para un artista, es a mi juicio la de sentir la corriente eléctrica del acto creativo. La mayor frustración, surge del querer ser “original” en relación al resto, lo que termina por inhibir cualquier impulso artístico.

4. TUS COLONIAS, UNGÜENTOS Y AFRODISIACOS. Cuando brota una idea, la anoto en alguna de las muchas libretas que tengo. Le doy un tiempo para que respire (pueden ser entre años y segundos) y para desarrollarla busco un espacio en donde nadie pueda verme y una ventana con cielo para ir colgando la vista mientras escribo. Suelo trabajar muchísimo con la memoria emocional y con lo que se me impregna de los recuerdos.

5. SIGNOS, LENGUAJE, MIRADA UNIVERSAL. Creo que lo primero que he intentado decir con mi obra, es que estoy viva. El resto, es una sucesión de preguntas respondidas a medias. Mi estilo es el que surge y más que contar cosas puntuales, en mis textos, sean poemas o prosa, intento plasmar atmósferas emocionales. Me interesa destilar un recuerdo o la esencia de un momento para dejar en el lector una imagen sobrevolando.

6. VENDE TU ALMA AL DIABLO. Las palabras inventadas con las que he salpicado estos poemas.

7. ¿FUTURAS MISIONES PARA LA NAVE ESPACIAL? Muchas: fotografía, teatro, poesía visual, siembras poéticas en la calle, desarrollo de Arte Conciente con mi colectivo “Huaraca”, viajes, furia creativa y exploración. Y vivir para seguir recordando.

Su primer pensamiento matutino: Siempre llega uno distinto, muchas veces la resaca de algún sueño.

Esa imagen que podría pasarse horas (ad)mirando: Camille Claudel y Boticcelli, por nombrar alguno.

Algo para hacer a cualquier hora: Respirar lento.

La primera vez que leyó un ejemplar de Vulture: Al poco tiempo de llegar a Barcelona, hace poco más un año.

La mejor película de su videoteca: Aguirre, la ira de Dios.

Un ídolo: Alguien sin cara de humano.

Un libro para releer: El Barón Rampante de Italo Calvino.

Un sueño recurrente: Hacer del sueño un guión.

Su tesoro más preciado: Mi vida y mi marido Juan Pablo.

Su merienda favorita: Té.

miércoles, mayo 06, 2009

DRACS DE BARCELONA

Dragón Finca Güell


DRACS

Qué estoy, sentada en una galería de arte, rodeada por cuarenta dragones y entra un anciano
qué
sin decir ninguna palabra, al menos con palabras,
me saluda con gesto de cabeza y sonrisa, lo mira todo
apunta de memoria su alrededor
sube al altillo por mirar el resto
baja y se despide de frente, va de espaldas cuando se devuelve
y sin decirlo saca una cámara de fotos
y luego me la alarga y hay un dragón perpetuado
que
me hace exclamar un sonido de sorpresa
tan típico
que me arrepiento
y el anciano se va sonriendo sin alcanzar a mirarle los ojos
como me vengo proponiendo hacerlo,
pero creo
que esa pupila es redonda.



Hasta el 26 de Mayo en Galería Montcada.
Calle Montcada 20, frente al Museo Picasso.
Barcelona.
Dragones en fotografía y pintura de diversos artistas de la ciudad.



Fotografía Natalie Sève Pintura Miriam Miras




Muro Gaudi
Colita, Park Güell y Leopoldo Pomés, Casa Batlló.



sábado, marzo 28, 2009

PLAZA REDOR




Se hacía el ritual de noche, en una pequeña plaza, justo en las afueras de la fachada derrumbosa de una iglesia medieval.
El guía de ceremonia era un anciano en silla de ruedas, de barbas y pelo canoso, ojos grandes sacados del agua, que acunaba en el brazo una caja de vino en cartón.
Era un Hemingway sin premios, un suicida igual pero de impulso lento, que se forraba los pies en bolsas de plástico escondiendo las llagas que se los roían parejos desde hacía años. A su lado, una mujer joven con el pelo hasta la cintura coloreado como el interior de una calabaza, hacía de ayudante sonriéndole entre medio de dos dientes caídos, sobando con las pupilas la cabeza del viejo sagrado que nadie se permitía tocar.

Un trío de seres participaban de la celebración, pero de ellos nada era relevante, solo eran sombras literales de esas que emergen por las noches de entre los surcos de la pared.

Al frente de la silla del viejo, habían montado el altar. Consistía en una de las sillas de la plaza alhajada con una imagen borronienta, velas en frascos rojos y latas de cervezas para sellar la solemnidad.
De frente, tenuemente enrojecidos por la luz de las velas, los fieles de bajomundo echaban sus oraciones.
El viejo sonreía extasiado con la boca semiabierta y los ojos se le volvían al agua al olvidarse de pestañar. La mujer con su larga cola pintada de calabaza que le nacía porfiada con raíz oscura, apoyaba su mano lo más cerca posible del maestro, a la altura del hombro pero siempre sin tocarlo, en uno de los mangos que tenía la silla para empujarla por detrás.
Sonreía y el humo de un cigarrillo salía por donde un puño y las noches heroicas le habían evacuado los dientes. Miraba al viejo que nadie tocaba con ojos que cada vez más se le fueron poniendo negros, hasta que fueron pura pupila hecha vista, ojos abiertos para que si el mundo quisiera, entrara esa noche por ellos.

Las tres sombras flacas no tenían papel en el rito, pero secundaban la escena echando la sombra de sus sombras largamente sobre el suelo de la plaza, enmarcando la escena en las afueras de la iglesia romana y riendo en voz muy bajita al recordar lo que antes se hacía adentro, en las murallas casi derrumbadas.

lunes, febrero 09, 2009



La página llena de blanco

es una leche

con la boca encontrada.





viernes, enero 09, 2009

FRACSUALES, el infinito en los detalles.



Toda ciudad es un organismo vivo, un ser que habla en primera persona y que se modula diariamente.
En su piel, como lunares ignorados, brotan miles de detalles.
Fragmentos que reflejan su totalidad y que hablan de lo que la ciudad dice y oculta de si misma, detalles impensados, furtivos, evidentes y restaurados, efímeros y permanentes, fractales de la realidad, trozos inusuales que se nos fugan de la vista, algunos trazados con intención, otros abandonados bajo la lluvia, detalles que escapan a la razón del día, fracciones de la memoria, del paso de las vidas, guiños de colores que suman capas a la gran dermis viviente.

En los barrios antiguos de Barcelona, con cada respiro nacen gestos.
La posibilidad de ver algo nuevo, día tras día se hace infinita y con ella emergen preguntas, ideas, historias y deducciones. El detalle inusual, el fracsual hallado, es lo común que se hace único, es el signo encontrado en un tramo vulgar, el talismán, el recordatorio, la señal de seguir vivo y con la vida (aun en plena ciudad) abierta.

Colectivo Huaraca, Barcelona Enero 2009

DEL 12 AL 23 DE ENERO
CONVENT DE SANT AGUSTÍ
CALLE COMERÇ 36
BARCELONA


HUARACA es un Colectivo Artístico con raíz mestiza, conformado por tres artistas chilenos residentes en Barcelona.
Toma su nombre de un antiguo vocablo Quechua, significando “Honda o resortera” además de ser la cuerda con la que se hace bailar los “trompos” en las zonas andinas.
HUARACA es una expresión de brío, ímpetu, un movilizador de energía en permanente contacto con las raíces originarias y el contexto actual.

Integrantes:

Maite Awad
Paulo Sciaccaluga
Natalie Sève

colectivo.huaraca@gmail.com
http://www.huaraca.blogspot.com/


miércoles, diciembre 03, 2008

GRASSO

Video Ganador premio del público, Bang Festival Barcelona 2009
www.bang-festival.com







Más maravillas en http://www.neuropoesia.blogspot.com/

lunes, noviembre 17, 2008

Él, Vecino.



Y antes de dormir pienso, Bolaño,
¿Por qué no puedo dejar de pensarte como un vivo?
¿Acaso todavía no te has dado por sentado muerto?
Tu semblante me recuerda las voces descariñadas que a veces aúllan en mi vidanova…
¿Y qué hacer, si ante los muertos sólo me queda felicidad para ofrendarles?
Lo siento.
Tú bien quizás sabes, que acá lo único placentero es darse por vivo
quizás lo recuerdes, quizás ya no te sirve, no importa Roberto,
no quiero vivir como tú tu ejemplo,
por favor sólo muérete.

Le pincho una foto a tu stencil, pintado en mi esquina,
sigo en lo mío y ahí te veo,
tieso triángul y con el pelo agitado, cigarro en mano,
piropero inmutis de las niñas,
de hasta una algo mestiza,
que pasa con su bolsa feliz cargada.

jueves, septiembre 11, 2008

MARTIN

Martín nos trae pan de memoria.

A sus padres.


MARTIN

Parte, por recordar lo qué es
dejando los pendientes
colgados en suspenso.

Ya está,
ha variado
y en su giro
trueca la columna
por un ala enorme
sobre la que se sienta
y admira
los días jugados y la nieve
el mar angosto
el principio de la risa
abuelas
mensajes
comidas
luz
fracciones del padre
el rojo impulsor viviente
el patio
los juguetes
rebalse materno
el encause
un breve giro,
dirección.

De vuelta sentado en el ala
sin querer desprenderla,
vuelve recordando qué es.

Es
de ala enorme en tierra.

Es
el que besa los pendientes
y los angela en sueños.

Parte
acá recuerda,
acá se sienta.

lunes, agosto 25, 2008

VISUALES

El adelanto de cierto algo descubierto.














martes, agosto 12, 2008

MECIDA


Tengo un bohemio rellano
adonde
no echo la noche por la ventana
pero embargo mis asfixias
de la habitación.

martes, julio 22, 2008

ANIVERSO




Quisiera darte un verso permanente

unas cuantas sonrisas imprevistas

y, sin echar atrás lo demás,

también un suspiro
para comenzar en blanco

y hacer de nuevo lo vivido.

martes, julio 01, 2008

LECTURA ATENEU





Este Jueves 3 de Julio, partcipé de una lectura llevada a cabo en el Ateneu de Barcelona, organizada por la ACEC, Asociación Colegial de Escritores de Cataluña.

En primer lugar, la escritora María José de los Santos presentó algunos de sus poemas, posteriormante realicé la presentación del poema "Consta" y finalmente las actrices Paula Gutiérrez y Nuria Zapata llevaron a escena "Ambas" cuento corto de mi autoría.
Moderó el encuentro Albert Tugues, a quien agradezco por haberme invitado a participar de este evento, el cual disfruté muchísimo.












Además de las imágenes, les dejo el texto de "Consta", escrito especialmente para esta presentación.

CONSTA

Acá va
lo que me han pedido.

Apunto entre las manos
un gesto para mostrar
y junto las demandas
de una escena por parirse.

Tras de mí,
hurga la memoria del follaje
la sangre pendular de vivo antaño
pujada a diario por latidos calientes
a los que no cae censo
ni anuncios de pesares
ni vías de cruces ya extinguidas.

Algunos de los que llevan
su mano puesta en mi hombro,
dejaron de verse enteros
para picarse los huesos
y al cabo de yermos saber
que de sus trozos brotan estelas
y que en sus mangas
anida un enjambre
de aves tubulares,
y los primeros,
tuvieron un puño de réplicas
que asentaron a la constancia en retinas bálticas
pero no en palabras
que se pudieran hojear con los dedos
ni tampoco en espaldas
por las que pudiera encaramarme.

Una tarde,
andando en un claro de mediopensar
los hombros giraron
hacia las ramas que me acompasan.
Eché a cada cual
su voz sobre lo que ha sido
tendiéndoles a la vista
el rictus de sus ansias demacradas
y dejando correr
la arritmia de los encuentros
ahora en el bosque
a su propio destiempo,
sin procurarse andar a tono
o echarle rima a los cumplidos,
soltando al néctar del clan
para que inhale a su tempo.

Lo que me han pedido
arde entre las manos.

A las demandas del follaje
me las he prendido encima
para acunarlas en escena
y los gestos
están hoy de parto.

Frente a mí,
flota una voz milenramada.

A todos consta
que la he anunciado.

domingo, junio 22, 2008

SAVIA EN PAUSA

Para J.P.


lunes, mayo 26, 2008

PARIS AL TIMO



París entra, en la respiración.
Se alberga por debajo de la piel, entrometido como un visitante imprevisto, que al recibirlo embriaga con un relato cantado.
Sus voces cogen ritmo entre ellas y se afinan en un solo tono pardo. La suavidad de esa pura voz, se presiente por las esquinas dobladas, mientras que a los ojos, salta fugaz el verde desde las copas de los árboles y en los pastos que suelen alfombrar el paso.

Andando por calles que me parecen sabidas, me fascino con su espacio ancho, pleno de escape, de fuerza intacta mantenida en el tiempo, como a diez mil rostros que alojan el Louvre y, respirando otra vez más fuerte la ciudad, puedo oler su célula franca, el germen druida que estalla en sus habitantes al sentir las flores, al sonreír con confianza a los cuervos que hacen de bardos de un París moderno, salpicado también por el miedo del mundo, al que después de un rato, a veces le saca la lengua con encanto.

Veo papeles asumidos con gracia, mujeres alegres de ponerse en el rostro un rol de amante, mientras se abrazan a los años de pareja sin pudor en plena calle y un hombre se deja ser padre alegre, gozando de su hijo sin mirar la incertidumbre… y lo sé, me he ceñido al cuello de Paris mareada con su luz cambiante, tomando una corta aventura de tres días como el total de conocer a un hombre, impregnándome por sus virtudes que guardan sombras imprevistas… pero es que me he dejado sentir sus formas sin reparos, tapándome la boca hipnotizada al pie de la torre Eiffel, tocando El Pensador de Rodin sin que nadie más que mis dedos lo notaran, fotografiándole a Napoleón las lágrimas negras en el Arco de Triunfo, tomando vino franco a destajo, dejándome mirar por ojos que alaban y alabando ojos que contienen mi historia, pareciéndome a los que soy y a los que no, admirando bellas muecas de humano que brotan entre prostitutas, guardias y vendedores, sin que todavía, me llegue a salir al paso la antigua capital hostil que algunos conocen.

Muda, parezco hacerme pasar por una de ellos. En ese silencio que se respira, andando junto al resto en un vagón de metro, entra París de nuevo, tomando la vía de la sangre subterránea.
Muda, sostenida por la ciudad de la voz y las luces.
Muda, pareciera que soy, sólo una más de vuelta.

jueves, mayo 08, 2008

LA GALERIA



Tres oscuras habitaciones, un corredor de vidrieras y un baño decrépito, componían la galería trasera.

Se trataba del sitio más reciente de la casa y al que primero le cayó el abandono; levantada para alojar a sirvientes, en tiempos que por poco no me tocó ver, ahora a las murallas abandonadas las pintaba un encierro verdoso y era precisamente en su humedad, en donde acudía a revolcarme cuando el tedio del verano estiraba los días, pegando mi frente en los cristales para aligerar el calor insólito de la infancia.

La luz que entraba por el corredor, era vitreada por una gran higuera instalada frente a las ventanas, cuyas ramas hembras proveían hojas lechosas y frutos con corazón de útero y junto a la cual se habían largado las penas de criadas y patronas, que iguales en angustia, botaron su aliento amargo en el patio posterior.

En los mohos teñidos de las paredes se podía leer una verdad que no comía en la mesa y dentro de las sombrías habitaciones, escuchaba voces con las que ansiaba fugarme por la pista abierta del pasado.
Alguna vez, descubrí entre los trastos un antiguo lienzo al que manos infantiles habían rayado completamente con dibujos y firmas colorientas. Entre los nombres, reconocí los de primas y tías lejanas, casi ya todas mayores, distantes de mi niñez y la de ellas. Juntas, seguimos tomando refugios en aquella galería, poniendo hasta los sueños vacíos sobre el escenario, despellejando las historias de los muros y claveteando personajes sobre el suelo de tablón.

Una noche dentro de un sueño con rostro dirigible, la higuera me largó sus brazos. Al sostenerlos, los fui estirando hacia el interior de la galería, provocando el quiebre de los cristales para luego llegar hasta los muros de las habitaciones, los cuales cayeron abatidos uno detrás de otro.
Al levantar la vista, las ramas soltaron el tejado hacia el cielo, dando entrada a un desfile de luz que se bebió a todas las sombras, al moho y a los dibujos del lienzo. La pura tela blanca, fue creciendo hasta tomar la dimensión de una vela de barco ondulante y de su vientre, fueron descendiendo mujeres espectrales, que con el rostro blanco me sonreían, cogiéndome de las manos y conduciéndome hasta el pie de la higuera. Antes de despertar, con mi mano esbozaron un cuenco.

Por la mañana, la galería amaneció tal cual siempre, con los cristales, las sombras y el moho. Mantenía su aspecto de tren extraviado, en el que continué abordándome por las tardes, viajando por sueños sin red en los que aprendí a ordeñar la higuera y a trazar mi dictado sobre lienzos flotantes.

martes, abril 22, 2008

SIEMBRA POETICA








Este 23 de Abril, se celebra en Barcelona el día de Sant Jordi, evento en el que tradicionalmente flores y libros son regalados por todos los rincones, ubicándose cientos de puestos en los que se vende literatura y flores a lo largo de las principales avenidas de la ciudad.


Con motivo de dicha celebración, junto a un grupo de amigos llevamos a cabo una Siembra Poética, acto en el que regalamos a los transeúntes más de 300 flores hechas con papel de periódico en cuyo interior se encontraban pergaminos con poemas de mi autoría.


Entre medio de la gran cantidad de gente que se encontraba en la calle, nos mezclamos ofreciendo las flores, que en su mayoría fueron recibidas con sorpresa por quienes transitaban, sobre todo al darse cuenta de que el acto se trataba de un regalo y que no se pretendía dinero a cambio.

Esperamos que quienes recibieron una florpoema durante la fiesta, compartan la genuina alegría con que hemos regalado este acto.

Qué viva la poesía y el disfrute de tomarla en curso!!

más info : www.siembrapoetica.blogspot.com

lunes, marzo 31, 2008

GENAR





Al lado de la flor que piensa,
yace el delirio del hombre manso
y brotan semillas
que interrogan al sol.

martes, marzo 04, 2008

PRESENTIDO

Hay silencios
que unen fés partidas.
Hay concilios lunares
que se celebran de mañana.
Hay sustentos
que mejor los da el vino.
Hay espacios
para renacerse encontrado.
Hay veletas
que descifran el tiempo.
Hay carteles
que apuñalan la verdad.
Hay torturas
que se sostienen en poemas.
Hay cuartos sellados
de los que emana insurrección.
Hay Pitágoras
a la deriva de su elemento.
Hay fruncidas voces
que evitan tropezar.
Hay cariños en vuelo
por doquier entre las ramas.
Hay arbotantes
que dan llano a la oscuridad.
Hay presagiantes
del mapa en botella.
Hay candelarios
que emiten tos en vez de luz.
Hay harapos tramados
con hilos de que dirán.
Hay vergüenzas perfectas
de tomillo y menta.
Hay desarraigo nuevo
en el flotar de cada pie.
Hay un brote de silencio en demanda.
Hay una demanda
una ya demandada dé,
para unirse en la palabra.

Hay horas para ponerse vacío.
Hay un ala abierta
para irradiarse por la ventana.
Hay un decir que se acuesta solo.
Hay un pliego de letras
para poder hablar.
Hay evidencias
de que el encuentro no es torpeza.
Hay dolores blindados
por las musas del café.
Hay soledades
que se entusiasman tarde.
Hay jardines de magia
en los que almuerza el alma.
Hay guaridas nocturnas
que se abren sin oro.
Hay mensajes enviados
por la otra cara de la fe.

miércoles, febrero 13, 2008

NATURANOVA



Hasta antes de llamarse Barcelona le nombraron Barcino, mas luego la ciudad descubrió que era mujer. En usar su encanto fue precursora, dejándose esculpir por manos de hombres que la alabaron, dándose un tiempo para cada amante que se encarnó en estilo, siendo su preferido el modernismo, para el cual reservó un romance mayor y al que le dejó dibujar la silueta con la que se daría a conocer por el mundo.



Las más hermosas fachadas modernistas dan cuenta de los tiempos de holgura económica y opulencia creativa vividos durante comienzos del siglo XX antes de la guerra civil; balcones extrovertidos se lucen por todos lados, prestos para intrusear la vida ajena pero siempre con buen gusto, vitrales multicromados que simulan los brillos lejanos del campo reciben la luz en las porterías, cientos de muros exhiben retóricos esgrafiados y las flores… cuanta flor de pétalo inmóvil se aprecia con tan sólo levantar la vista un poco. Miles de flores sembradas en cemento, labradas en yeso, hierro y cristal, se mecen en quietura por los rincones.





Estando Barcelona alejada de todo sitio verde natural, añoraban sus habitantes la necesidad de volverse ser vivo en medio de la gran cementación. Siendo los arquitectos y albañiles de antaño, herederos de la práctica alquímica y sabiendo incluso de las más privadas necesidades del alma, fueron doctorándose en hacer florecer lo inerte, poniéndole luces a una ciudad de piedra e incitando a las hadas a merodear el pueblo.
Bañaron los arcos de las casas de trepadoras esculpidas, rizaron las ventanas con lirios, se animaron rejillas, feos ductos y barandas con follajes inéditos, esporeando las vibraciones del bosque entre los habitantes e impulsándolos a admirar la nueva frondosidad que iba surgiendo.





Para apoyar la tradición naciente, decidió la gente colocar recipientes con plantas en sus balcones, llegando a cultivarse pequeños Edenes colgantes por todos lados.
Estos alegres remansos, son cuidados por manos amorosas que los riegan y desmochan de una que otra maleza aburrida, pasándose horas en contacto con las matas, sabiéndose cada hoja y haciendo vigilia de su crecimiento… los dedos que proveen estima, son de mujeres ancianas, que suelen aparecer como ensueños blancos, como sutiles algodones que lo observan todo flotando, suspendidas en el columpio de su maravilloso balcón.



Estas mujeres, que jubilaron de algo para hacerse hadas, pulen cada día el alma de la bella Barcelona, dotan a esa A, de cualidad femenina, de color para hacerse humana, abierta, para seguir acogiendo en su jardín a los miles de niños sin edades que sueñan con visitarla.

martes, enero 15, 2008

DESPLIEGUE BATLLÓ


Darse vida
en un espacio de mudos arbotantes
bajo pilares ambientados sin tiempo
aligerados con las réplicas de lo nuevo
calcificados en la mirada del soñador.

Abrirse
a la divina concordancia del centro
pinchando la luz con los dedos
enrolando la vista en las curvas
colmándose a tarascones
de los ruedos multiformes de un vitral.

Roer
con dicha la pulcra guarida
habitage de blancos gusanos
saltones inyectos de savia intramar.

Ambientarse
por lo más alto de terrazas y mandatorios
donde escupe al aire las convenciones
y descuelga el andamio de las nubes
y bajan en cruz los pies descritos
para ir a calzarse
con las esferas de fragmentos alabados.

Transitar
por este complejo veneciano futurado,
donde no son más los muros como mismos
y se habitan como dotes de autor
como gestos jugando al escondrijo
como alcobas nupciales donde se encinta
a la cal y el universo.

Brincar
de un paso largo la brecha abierta
entre una fe loca y la avenida
para darse con el desfatache principal:
óseoyermo, marinolunar,
el rostro de la morada urdida a trizas
que empalma al cielo con las olas
que truca al cosmos en casa y puertas
en residencia osada
en una piñata de tiempo y fiesta.

viernes, diciembre 21, 2007

ATISBO







Adiós aquietados sentidos que dejo en vilo
de cuya pausa pretendo ausentarme.

Me huyo entre rostros amigos
y consigno dudosas pistas a mi existir.

A cada día, ya no le sostuve.
de cada hora, me descolgué.

Confinada al brío de elocuencia propia,
me embarco los pies en la aventura.

Aullantes recuerdos se tumban en mis brazos,
de este sueño copado, los largaré.

lunes, noviembre 19, 2007

PASANTES



Un collage de rumbos nuestros
dibujan esquinas entre sí,
angulan paradas mestizas,
colonias de frío y tenor fraternal.

La ruta se nos abre,
pensionándonos del tedio,
y entonces diseñamos
un mapa absuelto,
en donde querremos disecar
nuestros minutos llenos.
Imagen: Ancient Map

miércoles, octubre 24, 2007

FRANCISCO COPELLO





El presente artículo, consistente en un pequeño homenaje retrospectivo a la figura y obra del artista chileno Francisco Copello, se encuentra publicado actualmente en la última edición de ART NOTES, revista internacional de Arte y Cultura. Editada bimensualmente en Santiago de Compostela España, es distribuida en diversos países, por lo que todos sus artículos se encuentran simultáneamente en español e inglés.
Actualmente, me encuentro prestando colaboraciones para este medio, del cual pueden obtener más info y deleitarse con la calidad de su factura en http://www.artnotes.info/

FRANCISCO COPELLO: MOMENTOS ESTELARES

De no haberse asido a su propia voluntad pujante, seguramente Francisco Copello habría donado los días de su existencia haciéndose cargo de la fábrica de spaghettis que poseían sus padres. Después de tres años de llevar las facturas y evaluar las ganancias que arrojaba el negocio familiar, este hijo de inmigrantes italianos, nacido en Chile en 1938, se anunció presto para dar la vuelta y emigrar al país de sus progenitores, bajo el impulso de tocar sus raíces.
A partir de 1962, los pies inquietos que movilizaban a su espigada figura, fueron dando saltos por uno y otro continente, legando un extenso tramado creativo. A un año de su muerte, una serie de homenajes y retrospectivas instruyen al público chileno sobre la vida y obra de Copello; un fantástico creador que circuló por delante de los de su época, un explorador de lenguajes en uso y pausa, un artista invitado del mundo.
Sus inicios, los ejerció en el grabado. Luego de formarse en la Academia de Bellas Artes de Florencia, se especializa como grabador en el Pratt Graphic Center de Nueva York. Posteriormente, es becado con la Fellowship del New York Council of the Arts en 1971 y gana el premio Nicolás Copérnico con su grabado de título "Torso" en Polonia, año 1972.
Es en medio de esos años de juventud rabiosa por vivir e innovar, que comienza a conectar las fases de su cuerpo en torno a la danza y descubre un nuevo móvil de expresión: La performance. Estudia danza junto a la destacada coreógrafa Laura Dean y colabora en el teatro experimental del (en esos años) debutante, Robert Wilson, además de compartir escenas de trabajo y fiesta con Andy Warhol y otros promisorios entes neoyorquinos de la época.
Su primer ademán de retorno al medio chileno, lo da el año 73. Después de una fase de varios años en el extranjero, decide volver y presentar en Chile sus audacias visuales, eligiendo como día de estreno el 12 de septiembre de 1973: justamente un día después del golpe de estado de Pinochet.
Empacando talento y ánimo, parte nuevamente al extranjero, representando a Chile en la Bienal de Sao Paulo, volviendo por un corto trecho a Nueva York e instalándose por un buen lapso en Milán, aires bajo los cuales llevó a cabo sus más aventuradas performances. En esos tiempos, aparecía arrullado entre los pliegues de la bandera chilena, con el semblante en rotundo descontento, declamando en su gesto el grito de quienes morían en su suelo natal.
La transexualidad, la muerte, el narcisismo y el amor - odio, son las recurrentes temáticas bajo las cuales montó escena. En algunas presentaciones era un mimo rabioso, calvo, desolado, mientras que en otras se engalanaba con pluma y lírica para dar aliento a personajes de genuino glamour. Ciertas actuaciones fueron captadas en vídeo, como "The Chilean Boy" (2002) y "Hello Again" (2005), película en la que simula su propia muerte y renacimiento, grabada sólo meses antes de morir.
La cruza de conceptos e imágenes entre los soportes utilizados, es otro rasgo permanente en el rostro de su obra. Siendo la dinámica de la creación su mayor interrogante, Copello se auto refiere pictóricamente, trasladando imágenes de sus presentaciones, como "El mimo y la bandera", "Pictures of an exhibition" y "Esmeralda" a la plástica, o haciendo transferencia de simbología e imaginarios visuales, a la puesta en escena de videos como en "The painter" (1985).
Por otro lado, es en sus collages (sobre todo a partir de 1997, luego de su regreso definitivo a Chile) en donde apreciamos ampliamente su bitácora terrenal: fotos de infancia, partituras musicales, dibujos antiquísimos, trozos de periódicos, etc. dan forma a estructuras visuales en las que se abraza a su propio mundo, acoplando al fin a sus partículas viajeras en un fragmento total.
Más allá de las nacionalidades, su genialidad tenía raíz voluntariosa y hasta el día en que la muerte lo acunó a los 68 años de edad, siguió puliendo su cuerpo flexible todas las mañanas, danzando, actuando y grabando en pesadas planchas las imágenes que se le hacían puzzle en la frente calva.
Copello, que en su arte y fondo fue signo de estrella, aún sigue dando luces adelantadas, adjuntándole al universo un nuevo tono para brillar.

lunes, septiembre 24, 2007

AMBAS

Aquí estamos, entre largos minutos estrellados,
pero de choques entre ellos,
y sin luz de astros nos miramos
aunándonos las féminas miradas en espera,
hasta que pasen por nosotras,
A recogernos ya.


Entremedio de las dos, cayó una pequeña piedra. Más cerca de sus pies que de los míos y más cerca de mis manos que de las suyas, pero sin ninguna duda, iba la piedra hacia ella.
Permanecí sentada observándola. La caída del peñasquillo desde aquel camión que nos pasó cercano, la había remecido del ensueño en el que se encontraba reposando durante los últimos minutos.
Su cuerpo poseía una rigidez extraordinaria, al igual que sus cabellos, que ni ante el raudal de viento callejero emulaban movimiento. Lo inerte de su esencia, me hizo pensar a que edad se le habría mudado el gesto, y como era una mujer de años entrados, me pareció que hace ya tiempo que se había impavidado.
Lentamente, bajó su mirada hacia el suelo. Una vez descubierto el menudo proyectil, flectó las rodillas en perfecto paralelismo y, manteniendo en recto decreto a su columna, se agachó solo lo necesario como para alzar la piedra del suelo rápidamente.
- Esta piedra, que me iba a pegar en la canilla, me la voy a llevar, anunció mientras abría su bolso cuadrado de cuero marrón.
- Me la llevo. Soy muy buena para coleccionar piedras, ya tengo una fuente casi llena, continuó explicando mientras giraba un poco su tronco hacia mí.
Sin mirarme, llegó a compartir algo de su disfrute conmigo. Frunciendo un poco las cejas con tono de experta, sus ojos inspeccionaban la pequeña piedra gris, mientras la mantenía elevada hacia la luz del mediodía. De los labios casi inexistentes, brotó un temblor reflejo en la comisura, y aparte quedamos entonces todo el resto de la ordinariez colindante. Parecía contemplar la luminosidad del sol entrando por un diamante, indagándolo transversalmente, exhalando brillos en cada giro que le daban sus dedos, gozando del matiz y pureza de la joya encontrada.
- Me la voy a dejar de talismán para la buena suerte, dictaminó una vez acabado el análisis. Mantenía con la otra mano su bolso café abierto. Le dio una profunda mirada última al peñasco y lo echó dentro del bolso, el cual advertí, se encontraba totalmente vacío.
- Yo soy muy buena para juntar piedras, dijo levantando la mirada y viéndome fuera de foco. Luego volvió la vista al frente y se mantuvo en continua rigidez.
Siguieron algunos minutos más, en los que mi participación continuó siendo nula, cuando volvió a girar su tronco un tanto hacia mí y preguntó:
-¿Cuánto llevamos acá?
Sin saber bien que clase de respuesta esperaba, respondí:
- Quince quizás.
Miró hacia las nubes clavándoles la visión tensa y mantuvo unos segundos la boca un poco entreabierta. Contenía el aire durante su reflexión inmóvil, afirmando con su mano izquierda la correa del bolso marrón, dejando que el contexto común se reflejara en sus ojos sin enfocarlo, hasta que un entusiasmo se declaró en ella y me apuntó poniendo la vista muy cerca de mi oreja.
-¡No! Mucho más de quince, yo creo que llevamos unos veinte.
- Puede ser, acoté con rapidez para no dejar espacio al diálogo. Sólo me entusiasmaba observarla.
-¿O tú crees que quince? Preguntó veloz, sorprendiéndome con su maña.
Quedé inmóvil, dejando que los ojos se me tumbaran a mí también en las nubes. Tal como esperaba, a los pocos segundos volvió a su posición original, ya sin esperar respuesta.

- Yo creo que llevamos unos veinte por lo menos, dijo un par de minutos más tarde, torciendo el cuello hacia atrás, mirándome por sobre su lado izquierdo.
- Sí, de todas maneras, contesté sin esmero.
En el lapso continuo, prosiguió interrogándome, suponiendo números y aparentando impaciencia por que llegaran a buscarnos. Cuando finalmente nos recogieron, increpó al conductor por su tardanza y luego se ubicó en un asiento frente al mío.
Continuó el viaje en silencio. La mano sobre el bolso cuadrado, su rígida empatía entre nosotras, las vistas de ambas tendidas en la profundidad, cuando de pronto, por causa de un sobresalto quebrado en el pavimento, frenamos de improviso con gran brusquedad.
Su cuerpo saltó hacia delante, quedando de golpe ella al lado mío y soltando su bolso marrón, el cual voló y fue a darse contra el suelo, donde cayó abierto.
La ayudé a levantarse. Una especie de gusto me recorrió, ya que la tirantez de su hechura, por fin en algo se había roto. Lentamente, fue incorporándose hasta quedar sentada a mi lado. El conductor rehacía la marcha, continuando nuestro recorrido.
Ya el acento en todo había variado.
Su mano izquierda contenía la mía y al notarlo, me impulsé a mirarla, viendo como sus ojos me aguardaban. Montando su mirada en mis ojos preguntó:
- ¿Cuánto crees que llevamos?
Entonces me solté de su vista y miré hacia el suelo. Junto al bolso, se encontraban un puñado de talismanes invisibles.
Una vez más, tumbé mi vista en las nubes.

martes, agosto 28, 2007

PRIMAVITRA


Ese tono de crin coposo y mil oliente me aroma.
El oro se instala a bruñir el aire,
parafraseando a los cometas.

jueves, agosto 16, 2007

ENCLÁPSULA




Una avalancha de nubes mortecinas, atentaba contra el propio sol al comenzar sus días la pudra ciudad. Sin embargo, el cielo persistía con cierta gracia en su afán de embodegar a los citadinos, brindándoles de consuelo algunos atardeceres de colores robustos; rojos, naranjas y amarillos encarnados, que parecían dar importancia a tardes y noches de perfecta pasmedad.
De entre medio de los sabidos letargos con que cada cual cabalgaba a su irritante aislamiento, surgió de golpe una mujer. Sin nombre ni ideas, morena de tono y gesto y vacía al extremo, hurgaba como todos en las malezas del empleo sin gozar.
Caminaba a paso tenso, sobre gruesos tacones que no recordaba llevar, cargaba con el apuro del viento enrarecido y en su lengua atajaba cualquier malestar que flotara, dejándose secar la boca con letras ajenas.
Su rostro se le hacía tan reiterado al mundo, que pudo verlo reflejado sobre una tapia de ladrillos, sin que la turbase en lo absoluto, durmiéndose aquella noche sin esmero y muriendo momentos antes de que su pieza se iluminara, con los rayos de un nuevo atentado matinal.
Al sol se le hizo día recordándola sin verla y los pasantes de urbe la ojearon un tanto sin remembrarla, colgando la vista en la arrebolada bóveda, que esa tarde como ninguna, verdeó por entero su nubarrosa cubierta.

miércoles, agosto 08, 2007

ELLE EST DEBOUT


EL PIE DE MÁRMOL

Dicha escultura, fue dada por Camille Claudel, que recortó el sobrante marmóreo, infragándole vida a la extremidad.
Rodin, su pareja de la época, cinceló su nombre ajeno en el tobillo, costumbre tosca de aquella época ya vencida.
Tiempo después, al ser ofrendada con el desprecio del escultor, Camille lanzó su pie al río, corrió a su taller y desmembró con un hacha su propia obra.
El resto de sus días se los hurtó su hermano Paul, encerrándola de por vida en un manicomio, pese a sus ruegos desesperados.
Soñando con su drama, vivifiqué por segundos su rol. En la lóbrega ribera parisina, sobre el mismo puente de la acción, marco aquel pie con su nombre y lo envío a las aguas. Su Claudel bien puesto remansa, bajo el temple quieto del Sena.

martes, julio 03, 2007

LO QUE ME DICES





Guardo a tus confesiones
bajo mi piel de raso.


En cada guiño que se te escapa,
veo el saludo del loco.

miércoles, junio 06, 2007

RECUERDO EN OBLICUO




Entrar a la casa de mis tíos, ubicada en la calle Lynch, en la comuna de La Reina, era la vía directa para integrarse con los olores propios de nuestra mixtura Latinoamericana: Libros, lanas, quesos, cueros, pisco sour, cigarros, hojas, pan, musgo y vino, portaba en su estela el grueso perfume criollo, que con fuerza brotaba y se extendía largo por el resto de la cuadra.
El jardín, no contaba con mayor ambición que prestarse para el encuentro. Bajo un añoso parrón, muchas tardes nos vimos, los adultos y yo, entonando holgadas conversaciones. Junto con las frases al cielo, acogidas por orejas y aves atentas, flotaba la nostalgia anticipada de Abba, los desmanes musicales de Mozart, la buena letra de Violeta Parra...
Sobre la misma mesa iban confluyendo ideas bipolares de mundo, pero talladas con puras manos de buena intención. Con cada plato se abría un nuevo capítulo en la conversación, y yo a pesar de mis pocos años disfrutaba el suceso, sintiéndome partícula de un ciclo mayor.
La tarde se dilataba y con alguno de mis tíos íbamos hasta un pequeño local de esquina para abastecernos de cigarros, vino o whisky y un helado para mí. Después de comprar, nos detuvimos frente a un caserón continúo cuyo enmarañado jardín poseía un aura fascinante. Con toda claridad se percibía un cuento olvidado deambulando por el jardín. Quizás quería entrar a la casa, metiéndose por alguna de las recobequeadas ventanas o cruzando las pequeñas puertas de madera, que sin duda alguna, habían sido diseñadas por una mente infantil.
Junto a uno de los ventanales del frontis, observamos una cabeza canosa que descansaba sobre un cuerpo sentado junto a un piano de cola. "Es la hormiga"- me dijo mi tíatío, no lo recuerdo bien – "Ella fue esposa de Pablo Neruda"
"¿Hormiga?" pregunté con voz curiosa. A Neruda lo conocía perfectamente, ya que en los libreros de Lynch había notado su nombre, además con mi tía nos reíamos de su voz de pelícano agonizante.
"Sí. La Hormiguita" me respondieron. "En realidad se llama Delia del Carril, ella es pintora, pinta caballos"
Mi fascinación por aquel personaje fue absoluta. La encantadora abuela mágica sin nietos, permanecía en quieta observación, visitando antiguas reseñas en su memoria y dejándome inconclusa hasta no saber de esas historias a mí también.
Años después, podría ingresar a ese parque (bautizado por Neruda como Michoacán) en el que Latinoamérica también se había dado grandes farras y permitido holgadas siestas culturales. Aún se sentía al cuento dando vueltas en el parque; la nueva guardiana de nombre "Rosita", tampoco le había donado el entrar.
Gracias a esta mujer, mezcla de enfermera, chamana, secretaria y periodista, husmeé con decoro los aires privados de la Hormiga por un par de horas. Fue ella quien le sostuvo la cabeza al morir y quien la cuidó prolijamente, durante los últimos años de sus 104 de existencia. Ahora, las cenizas de Delia habitan una pequeña ánfora ubicada en su antiguo dormitorio, junto a fotografías de antaño y un libro de Rafael Alberti. Frente a la cama, una silente tela en blanco lucía como recibiendo a los equinos invisibles, que una mano sin hueso podría plasmar.
En otros rincones de la casa, entre penumbras agotadas, aparecían las huellas del vate: En el living, una impactante colección de mariposas gigantes, (¡¿Que dejó por descuido?!) resplandecían en tornasol azulverde. En el escritorio, las numerosas repisas sin libros, ásperas de tierra y olvido, trepaban por la escalera de madera para reencontrarse con el abandono, en los estantes vacíos que un día alojaron a las caracolas. Una vez dentro de esa pequeña sala, Rosita se sienta y golpeando los brazos del sillón relata: "Este era el sillón de don Pablito" y suelta una risa menuda. Por la ventana del balcón, veo como un aire retorcido se escurre entre el añoso follaje y escala un árbol próximo a la casa, sentándose en su copa.
"Y como es sabido, a don Pablito le gustaba coleccionar muchas cosas, entre ellas mujeres"... prosigue Rosita levantando su ceja delgada hacia el ventanal... "y ahí empezaron los problemas"...
Un ventarrón sacude las hojas verdes del desconcertado árbol, en plena tarde de Enero. Pausada y con genuina indiferencia, la guardiana cierra con llave el balcón, y volvemos abajo, para dar una última rueda por el universo de Delia, por su humanidad, arte y espíritu.
Gran parte de sus obras, están expuestas en la planta baja, entre medio de muros y corredores que albergaron a Pedro Rivera, Rafael Alberti, María Luisa Bombal y otros de los más grandes artistas Latinoamericanos del siglo XX. La existencia de esta casamuseo sin fondos, es hoy sustentada por el gran esmero de una abnegada centinela del recuerdo. Al despedirnos, mi abrazo le agradece su velo de retazos atemporales y por sobre su hombro, diviso al cuento errante por última vez.
Todavía faltan años para poder vivir estos recuerdos. Al salir, regreso a la tarde en las afueras del boliche de abarrotes.
Volvemos con mi tíao a casa, para seguir atrincherándonos de ese posible domingo bajo el parrón. Los viejos siguen tertuliándose y yo vuelvo a pensar en la Hormiguita, en su crin cana, en su semblante lleno, en los ojos arrugados que nunca me han visto, en si algún tono ajeno le habrá conquistado su acento argentino...
Al vapor de quesos, vino, tierra mojada y cigarro, me va meciendo la modorra vespertina... mi vista aprieta las uvas amargas del parrón... estoy en Latierra, Latinotierra... anhelando crecer, para que lo visto se torne en memoria.

miércoles, mayo 16, 2007

OROÑO



Y al tiempo que entonaban la sonata craquelada, las hojas estelares se tiznaron de un color lento.

martes, mayo 01, 2007

AQUÍ EL TRABAJO

(Y de cómo la angostura de lo amargo, resume el impulso vital de ciertos.)

Cuando me vengo en la mañana, para ir a trabajar, de sólo ver tanta cara desafinada, quiero agarrarme las piernas y volver.
En el bus, si la torpeza matutina hace escupir a alguien una sonrisa en voz alta, cientos de ojos cercenadores interceptan la osadía del bocón.
“A ubicarse bien, que la vida NO es un JUEGO, pues. Que sin alcoholes a destajos nunca hay de que reír”- Exclama por debajo de las cejas el micrero, el pobre conductor con su visión de mundo sustraída, aquel primer matón de las ilusiones tempraneras, que nos choferea hasta la entrada de nuestra ancestral obligación: EL TRABAJO
Y, empieza el trabajo. Este confín de hechos sin recuerdo en el que deberíamos brindar nuestro talento y servicio, pero en el que generalmente terminamos perpetuando nuestras mayores vilezas sordas: crítica, envidia, codicia, mentira, indolencia, depredación, contumacia y manutención forzada de uno mismo.
“Trabajo, trabajo, lo más importante es el trabajooo!!!”
Sólo una tribu sapiens ungida por el signo zodiacal de Virgo, proclamada independiente un 18 de Septiembre, puede autocondecorarse el pecho con una enorme T invisible. Sin embargo, aunque tanto nos pavoneemos con el cumplimiento del mandato laboral, resultó ser que ese 1810, como ascendente se nos asomó Sagitario en lo alto y entonces, mi querido pueblo del diablo, se nos insertó la flecha del centauro arquero por el hoyo del traste y desde ese momento sólo quisimos lanzarnos de panza al vino, a la fiesta, al sexo casual y a la dionisíaca pereza de darnos mil vueltas por ahí por puro deleite y sin objeto fijo. O sea, cuando en buen chileno “sacamos la vuelta” en vez de enfocarnos en el rutinario quehacer diario, es porque nos arden las pezuñas aventureras por tirarnos a gozar la buena vida y poca vergüenza... pero antes que el rostro se afine demasiado en su tono, la mano virginal nos tuerce las orejas de burros insurgentes y una vez más abordamos los buses que a la muerte del día nos devuelven a nuestras correctas y asumidas realidades.
En nuestras oficinas, día tras día el conformismo derroca a la pasión y a sus impulsos inspiradores, soñar es padecer incoherencias cuando dormimos, un cesante es siempre un sospechoso y la felicidad se cuantifica en horas hombre...
Hoy, desde mi pequeña guarida laboral, lustro mi gen de súper héroe... el trabajo es una mera actividad aparente y en cada minuto libre concurro a vivir mi verdadera misión.


FELIZ DÍA DEL VERDADERO TRABAJO

miércoles, abril 25, 2007

NODO ANGULAR


A veces, caigo al desestimo que la realidad pervierte.
Anhelo desayunarme la pastilla de filtro satinado, empulecerme con urdana tontera, maquillarme la boca sobre el reflejo de mis afectos paridos y guiñarme el ojo terso, por ser tan neutral.

miércoles, abril 04, 2007

AÉREO V



Siseando al aire de las regias montañas,
el puro negro del cielo escupió,
el fulgurante encanto latoso
de un platíbulo violador.
(Imagen Paul Landacre)

viernes, marzo 16, 2007

VII




Un tan grande calor me amortaja el habla.

El suelo se hace copla
y estas hormigas,
ordeñan mi perfume oscuro.

martes, marzo 06, 2007

Ventura Austral

Antes de la lluvia, salimos a aplanar un poco más el pavimento de Pucón. Pasado el rato, decidimos entrar en una tienda. Tras el mesón, un hombre antiguo nos recibió con la mayor calidez que he percibido de un dependiente en años. En silencio, su mirada respetuosa nos acompasaba sin intimidar. Su presencia animaba a cada objeto visto, marcándole el ritmo a nuestros ojos para que volvieran a observar.
Entre las repisas, encontré unos juegos de posavasos inscritos con las famosas preguntas de Neruda y comencé a leer cada una de ellas en voz semialta : ¿Porqué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas? , ¿Quiénes gritaron de alegría cuando nació el color azul? , ¿Cómo se llama una flor que vuela de pájaro en pájaro? ... Dieciocho veces pregunté y una sonrisa pronunciaba el anciano tras escuchar cada acertijo. "Vuelvan cuando quieran", fueron las tres palabras honestas con que nos despidió.

Luego, al salir a la calle, fuimos llamados desde la altura.
El Tiuque, ave príncipe del nubarrón sureño, clamaba por hacerme levantar la vista, para clavar en mi frente su ojo inmunizante. Su graznido, silbó como el compendio de todas las músicas del mundo. Al cerciorarse de que así lo había comprendido, el pájaro arribó en su propio vuelo.
El frío exprimía a la tarde y comenzamos a apurar el paso.

En una esquina, la vitrina de un restaurant exhibía una gran parrilla ardiente. Al pasar al frente de las llamas, las saludé distraída, sonriéndome como siempre, al sentir su calor. De golpe, mi visión tosca fue convocada y tuve que ver.
Al frente de las brasas, un pequeño niño, seguía concentrado el movimiento que dibujaba el fuego a través del cristal. Sus ojos corrían con esmero detrás de cada rulo y chispazo que procedía del fogón. Pareciendo estar bajo la seducción de una sustancia que me gustaría probar, sus brazos hipnotizados comenzaron a levantarse y fueron improvisando una danza tribal. El pequeño homenajeaba al fuego, dictándole su trayectoria, abriendo los puños para crear explosiones y despertando con sus manos a las llamas que aún dormitaban bajo el carbón.

Me abracé a mi acompañante y dejé que las lágrimas me barnizaran el momento.
Había sacado a mi lucidez de su remojo en tedio y los tersos regalos de la vida llegaban para instalarse en mí. Paz, Visión, Creación, se me ofrecían sin envoltorios la tarde en la que cumplí 29 años.

jueves, febrero 22, 2007

TARDE

La tarde ya está vacía.

Pasó el minuto colegial y el redaño tempranero.

Se le antojó una salvedad,
más la criada no fue a atenderla,
puso mano y vientre en pulir el deseo ajeno
y en desavivar su sino viable,
por jugarle los días al patrón.

A vista mía y de los mismos
se enfrenta el cielo con el televisor,
encienden ventanas de miradas yermas,
los niños que tarean hasta la cuenca del atardecer.

En la mesa de la plegaria tardosa,
el pan se calienta, y frías
a las horas se las lleva.

martes, enero 16, 2007

CONJUGACIÓN EXTERNA



Erase una vez, una mujer que tenía la máxima manía de pujar en el abismo roto. Pues bien, en una de aquellas desorientadas convulsiones, tuvo la ocurrencia de maniatarse el pulgar del pie con un anexo que salía, sólo Dios sabe de adonde. Después de haber dado a luz a nueve ciclos todos distintos, decidió que sus tareas protocolares llegaban a su fin esa tarde, por lo que se extinguió a si misma como especie, cortándose el pulgar de una pestañada y echándoselo al abismo, que desde ese día en adelante, fue llamada La quebrada del pretérito perfecto.

sábado, diciembre 30, 2006

In Memoriam Oscar Gacitúa

Caminaba largas cuadras, sin fijarse en un punto final.
Al llegar a la esquina, divisó un grupo de hombres vestidos de naranjo, esforzándose en levantar un árbol navideño gigante.

El sudor impregnaba su cabeza calva y se extendía hasta las cejas. Detenido en la luz roja, una gota salada corrió por su espalda. Del pavimento, nació una ola caliente que se le abrazó a las canosas piernas. Junto a esa vereda, brotó la idea del refugio.

Con el hombrecito verde luminoso retomó camino. El encuentro con escolares y mujeres, que se acercaban en mareas contrarias, no hicieron más que apurar su escape.

Jadeando, llegó por fin a la escalera y se sumergió en el teclado de concreto. Por fin, el templado subterráneo lo acogía en su brisa de urbano encierro.

Cada peldaño corría junto a Chopin y con él cada recuerdo. Siguió bajando y quiso deslizar los dedos por la baranda. El pasamanos de metal le brindó un destello eléctrico y miles de momentos se encendieron en su interior.

Mareado, se sentó y miró sus manos donantes de músicas divinas. Cerró los ojos y ya no sintió calor.

El sonido del carro, lo hizo pararse de golpe.
Entonando la nota universal, se lanzó y al producirse el impacto, su cuerpo estalló en miles de notas que volaron por la estación.



Oscar Gacitúa es uno de los más destacados pianistas chilenos de todos los tiempos.
Dejó de tocar su música en este mundo el 5 de Diciembre del año 2001, a la edad de 76 años.

miércoles, noviembre 29, 2006

La Máquina del Tiempo

El otro día, tuve la oportunidad de ver una película buenísima. Recalco que fue una verdadera oportunidad, ya que es de aquellas películas que rara vez dan en la televisión y que uno no suele arrendar por motivación propia, si es que existiera en DVD.
Se trata de la versión original de "La máquina del tiempo", del año 1960 dirigida por George Pal y protagonizada impactantemente (teniendo en cuenta la época) por Rod Taylor.
Lo más interesante del relato, es que transcurre en el mismo lugar, (ya que la máquina solo se traslada a través del tiempo, pero no del espacio) sin embargo, ocurren una serie de eventos tan disímiles a lo largo de la línea temporal, que da la impresión de estar viendo historias ocurridas en diferentes continentes e incluso planetas.
Cuando el protagonista avanza miles de años en el tiempo, su laboratorio desaparece y alrededor de la máquina, se extiende un maravilloso jardín. Recorre este edén hasta encontrarse con sus habitantes, los cuales son seres perfectos físicamente, pero lógicamente dormidos intelectual y emocionalmente.
Ocurren una larga serie de eventos y en un cierto punto de la película, el protagonista decide volver al año desde donde originó el viaje. Sin embargo, se ha enamorado de una mujer, lo que finalmente lo hace volver al futuro.
En los últimos minutos de la película, su mejor amigo descubre que en el estante del viajero faltan tres libros; se ha llevado tres textos para compartirlos con la civilización de los seres del futuro. Al percatarse de la ausencia de los libros, se lo hace notar a la ama de casa y le pregunta "¿Qué libros se habría llevado usted?"
Sin duda, es una pregunta formulada para todos, ¿Con qué tipo de información trataríamos de persuadir a una nueva civilización, desconocedora de la nuestra? ¿Qué tipo de marca le propinaríamos al futuro? En mi caso, me tomé la patudez de responder y mi elección fue la siguiente:
1- Demian de Herman Hesse, creo que es el mejor relato occidental sobre el hombre que busca en si mismo.
2-Antología Poética Universal, cualquiera, la más mezclada posible. Fundamental para construir algo nuevo.
3- Me encuentro entre el Barón Rampante de Italo Calvino, porque me fascinaría leerlo muchas veces, (más que compartirlo) ó seguir con más poesía...

martes, octubre 03, 2006

Hora Póstuma

He vuelto. Andaba de viaje por el pasado y me traje este poema.



Hora póstuma al tiempo muerto,
que blanqueaste los bemoles tiernos
con que se irguió el día inicial,
figúrate en piedra,
para condenarte a estar,
sale de tu trampa asombrosa,
con el derecho a hurgar,
y en tu propio dulce emborrachiento
que unta los segundos tensos,
haciéndolos cadena de humo
con grilletes sin cerrar,
véngate del lío de cencerros
que te rapta del bronce,
dale al póstumo un aliento,
para contar los dos pasos lentos,
que te advierten del bemol solar.

NS

lunes, septiembre 11, 2006

Nombre Propio

Anoche me obsesioné con un nombre. A veces, justo antes de dormir, se me estrellan en la mente pensamientos que no me sueltan hasta que caigo dormida o los agoto. Comencé a pensar en lo extraño que me resulta el nombre Claudio, sintiendo que eventualmente nunca le pondría ese nombre a un hijo, no por feo, sino por ajeno. Recordé a los Claudios con lo que me había topado en la vida. Eran pocos, solo les visioné las caras a un par de amigos de la adolescencia, que también eran amigos entre sí, pero que ninguno de sus rostros cuajaban con el nombre Claudio...
Hoy en la mañana, me llamaron del taller de costura. Claudio, el taxista que nos lleva los encargos todas las semanas, se había suicidado el sábado. Anoche no llegó a mi mente, pero hoy recordé cuan puesto tenía el nombre en su cara...se llamaba Claudio con toda propiedad...

lunes, septiembre 04, 2006

Sobre La Elegancia

Cada mañana, mis obligaciones laborales me llevan a desplazarme por uno de los sectores más "elegantes" de la ciudad. Mientras hago mi recorrido por las calles, la elegancia, palabra ilustre, larga, esbelta y a mi parecer de color azul transparente, busca refugio en el cielo para no ser emparentada con actitudes que tienen mucho más que ver con el poder adquisitivo y la simple apariencia, que con la distinción en si misma.
Todos los días, me topo con mujeres "elegantes".
A muchas las veo transitar, otras llegan a donde estoy.
De las que veo andar, pocas veces siento curiosidad por imaginar su mundo. Las percibo como pájaros enjaulados en la vanidad y el temor, andando todos los días sobre delgados tacones que les separan los pies de la realidad terrena y les quita la armonía al andar.
De las que llegan a donde yo estoy, la proximidad me lleva a imaginar. Me resulta imposible sentir por más de dos minutos el perfume de alguien sin comenzar a recibir oleadas de información.
Veo todo tipo de mujeres elegantes... un pequeño grupo de estas mujeres, son personas sumamente gratas, que miran a los ojos y sonríen aunque sea con seriedad. Por lo general, tienen más de cincuenta años, por tanto, pertenecen al tiempo educativo en que los padres enseñaban la sagrada trinidad del comportamiento: saludar, dar las gracias y despedirse. Pero las veo grises, sin color adentro ni fuera de ellas. El peso de dos listones de oro cruzados colgando del cuello, con el correr de los años las lleva a mirar el suelo con precaución y a sentirse seguras en la vía de lo mínimo y lo austero.
Hay otras que simplemente no saben por donde andan, ni como es que su cuerpo camina. Se mueven como programadas por un burdo titiritero electrónico, siendo totalmente inexpresivas en sus actos. No modulan y apenas hablan... A este grupo pertenecen algunas de las mujeres más hermosas que he visto en mi vida, jóvenes, delgadas, altas, de facciones preciosas, con la mirada opaca y la pasión muerta, deshabitadas de si mismas... La curiosidad me pica tratando de imaginar como demuestran el enojo, el descontento, el amor... a que anoréxico recurso emocional echarán mano para "sentir" algo parecido a un orgasmo...
Conozco también a otras "elegantísimas" señoras de por acá, que son el grotesco resultado de años de escasez económica y arribismo galopante... ellas andan por el mundo despotricando a viva voz, encontrando todo horrible y carísimo, pidiendo rebajas en todas partes, muy encaramadas en terraplenes de doce centímetros, apretadas en un celulítico pantalón de moda y dejando una estela borrachienta de sudor mezclado con algún perfume que lleva el nombre de alguna cantante afro -americana- latina -.despilfarradora – traidora de sus raíces y muy, muy fashion. Gastan y comen gracias al gentil auspicio de sus maridos, tiran la tarjeta de crédito en la cara a la hora de pagar, piden veintecuotaspreciocontado hasta para comprar un par de cebollas y se van a sus mansiones creyendo ser las sultanas de una sociedad sin aristócratas, que vive de las apariencias y se contagia entusiasta de la peor pandemia labrada por el ser humano... la superficialidad.
Siempre he sentido que la elegancia tiene relación con ser considerado frente a la sagrada condición de existencia del otro, pedir permiso para interferir en un campo energético ajeno, llegando a sintonizarnos fluidamente con el medio, teniendo la elegancia como función de fondo el enseñarnos a ser ecoconscientes...
Pero la auténtica elegancia, ya pasó de moda. No se exhibe en vitrinas, ni tampoco se luce en la publicidad... es más práctico vender la elegancia en una cartera con una sigla de tres letras montadas, que reunir en una sola persona sus condiciones; la gracia, la nobleza y la sencillez...

viernes, agosto 18, 2006

Enfilo Continuo

Visioné bajo mi almohada un tancunclen roto. Sabiéndome de una tribu foránea al sueño, no podría hacer mucho y decidí despertar.
En esos tiempos, mi vida se encontraba desamueblada y a medida que se me esfumaba la modorra, pensé en lo bien que me vendría el trompillén que había dejado próximo a la orilla del río. Podría colocarlo junto a la repisa de la chimenea, o talvés en la terraza, bajo el pequeño descanso de madera.
Después de pasar todo el día trabajando en el Banco Nacional, volví a casa por la noche. No comí. Nunca en mi vida he comido cosa alguna.
Metí la cabeza bajo la almohada. Amorosamente, me habían reparado el tancunclen. Cinco grapas de oro remendaban a la perfección esa fea rajadura. De pronto, un silbazo fulminante me hizo levantar la vista. Miles de kikekas furiosas y gigantes sobrevolaban mi cabeza. Cada una medía por lo menos cinco mililímetros. Corrí buscando refugio hasta encontrar una cueva desmantelada por los Sempotes de la tribu. Una vez dentro, me senté en el suelo y cerré los ojos con fuerza concentrándome para despertar.
Volví y ya no me encontraba en casa.
Estaba de pie desnudo, equilibrándome en la punta de un brumoso Kejac rosado.

martes, agosto 01, 2006

La parábola del buen Sagitariano

1986

Esa tarde, mis pequeños dedos alojaban dentro de la blanca mano de mi abuelo Lars. En silencio, esperábamos a que llegara el metro.
Recuerdo que mi mano derecha se encontraba en libertad, mientras que la izquierda rogaba telepáticamente por ser indultada. Pero era inútil, dentro del metro, ni siquiera mi “Tata” que era un distraído profesional, me habría dejado andar suelta a los siete años. Quedándome mi diestra libre, comencé a recorrer con los dedos el bordado de la polera que traía puesta. Era una polerita blanca con dibujos de frutas colorinches, que me encantaba usar una y otra vez. Ponerme esa pilcha sintética coreana me hacía sentirme lo más fashion del mundo, sin intuir en absoluto que en pocos segundos, recibiría una de las más grandes lecciones de estilo de todos los tiempos.
Tocaba el bordado que daba forma a las frutas y me encantaba sentir una y otra vez el suave relieve de los hilos sobre la tela... Dado que mi abuelo no es un gran conversador , más bien siempre anda con la mirada ida hacia adentro, y que no podía moverme ni veinte centímetros por cuenta propia, esa tarde me concentraba distraída en mi polera de última moda, por largo rato.
Trotaban agotados los segundos, cargados de sopor veraniego. De pronto, percibí algo nuevo que me hizo levantar la vista y percatarme que Lars observaba algo que se encontraba afuera de sus ensoñaciones masónicas. Sus ojos estaban puestos en alguien.
Una mujer, de unos treinta años, baja en estatura, con un aspecto muy particular, esperaba el metro de espalda a nosotros.
En un segundo, mi atención también fue absorbida. El Tata y yo la mirábamos con la boca semi abierta, pareciendo los dispares miembros de un improvisado Fans Club. Tenía la piel muy blanca y los ojos eran medio verdes. Llevaba una especie de Vestido -Jumper de color gris tenue (confeccionado en una tela plástica extrañísima) estampado con cuadritos pequeños. Bajé la vista hasta las rodillas, en donde terminaba el “vestido” y.... tenía puestas unas soberbias botas puntudas, sin taco, hechas con la misma tela. De remate, cargaba en su hombro una mochila triangular, con un solo tirante, también del género de los cuadritos...
El pelo, era sin más rodeos, la coronación del personaje. Arriba lo llevaba muy corto, y hacia abajo iban apareciendo capas escalonadas, cada una teñida de un color distinto: rubio, café oscuro, castaño, naranjo, rubio, oxigenado etc. Deben haber sido unos seis o siete escalones que finalizaban en un mechón largo y muy rubio que le caía hasta la mitad de la espalda.

Mi memoria todavía sostiene la melodía que sonaba en el lugar. Era una música muy particular, muy de metro. Aquella mujer no podría recordarla, ya que tenía puesto un walkman. No escuchaba el sonido del andén y su presencia no se involucraba con nada. Ella nunca nos vio. Yo la vi de perfil. No me pareció una mujer bonita, pero poseía un magnetismo que me dejó colgado su recuerdo por años.
La gente pasaba a su lado y se sonreían, agachando la cabeza, cuán campechanos ignorantes mirando un cuadro de Picasso por primera vez. Me irritó la actitud de los transeúntes. A mí, ella me agradaba.

Miré a mi abuelo. Desconozco mi expresión, no tengo claro si mi cara manifestaba la necesidad de una explicación, pero él se agachó un poco hacia mí y en ese momento decidió regalarme una moraleja digna de un antiguo sagitario: “ Ella es una señora... que viaja sola por el mundo”...
Giré la cara hacia la “señora” nuevamente y se me completó el puzzle al darme cuenta de que efectivamente... era una viajera. Ahora comprendo que esa respuesta mágica, a una pregunta nunca formulada con palabras, solo puede brotar de un maestro. Y no en vano, el Tata es 33 en su logia.
Llegó el metro. Nos subimos y fuimos a conocer el planetario. La mujer se bajó un par de estaciones antes que nosotros.
Esa tarde, la polerita con frutas se venció. Nunca más la saqué del closet.

Mientras proyectaban la creación del universo en las pantallas del planetario, me daba vueltas la idea de cómo la viajera se había hecho esas botas... y qué países habría conocido, por qué los eligió, cual era la motivación que la trajo a Chile, dónde dormiría... cómo había conseguido el dinero para viajar...

Aquel día, Don Lars le jugó una mala pasada al árbol genealógico. Muchos de nuestros antepasados, devotamente araron los campos con la semilla del machismo durante siglos, y ahora, en solo dos segundos, una pura frase le validó a la nieta la quimera de que una mujer podía recorrer el planeta sola.
Sin ir más lejos, el padre de mi abuelo viajó diez años por todo el mundo. Durante todo ese tiempo, mantuvo un noviazgo con mi bisabuela por cartas, y ella solo viajó desde su país de origen hacia Sudamérica una vez que estuvieron casados.
No he viajado sola por el mundo. De hecho, prácticamente no he viajado en compañía a ningún lugar.
Este verano, se cumplen veintiún años de aquella anécdota, y ya casi tengo la misma edad de la “Señora” que conocimos en el metro.
Hoy, al abuelo y a mí nos ha llegado la hora de tratar nuestros asuntos de viajes. Para mí, es tiempo de transitar por otros terrenos nuevos, lejos, al otro lado del mar. Lars, hoy en día se prepara para su GranViaje. Volverá a su nube, de la cual en verdad, nunca decidió bajar por completo y desde la que podrá diseñar trayectorias para los viajeros infinitos.

lunes, julio 24, 2006

Caja De Bombones

I

Entrando en mi advierto
cuan prolija me visto,
para ir a empantanarme
en mi punto correcto.

II

No he declarado
mi hostil temperamento,
no sé,
no entiendo,
no creo.
Intuyo, babeo y limpio.

III
Sé que no doy mañanas fáciles
y tampoco me engalano
en mustia docilidad.

sábado, julio 22, 2006

VIERNES FURIOSO



Escribo el siguiente texto bajo un estado de fuerte impacto.

El viernes 21 de Julio, tipo 20:00, veníamos caminando con mi amiga Paz Spencer por Vitacura con Alonso de Córdova, con la intención de volver a nuestras casas.
De golpe, vimos bajar una micro a gran velocidad por la pista izquierda de Vitacura. El bus terminó su infame carrera atropellando a una señora de 65 años que esperaba tranquilamente en el bandejón central con la intención de cruzar la calle.
Todo el brutal accidente ocurrió frente a nuestros ojos. Atónitas, entre medio de gritos, llanto y confusión, presenciamos el horrible resultado de la irresponsabilidad de un conductor. El bus le pasó literalmente por encima a la señora aplastándola, después de impactarla de frente, por lo que ella murió en el acto.
Más tarde, dimos nuestro testimonio a carabineros que se portaron como unos verdaderos imbéciles con nosotras y con la situación en general. Llegaron media hora después del accidente, y cuando les preguntamos sobre el procedimiento, un paco nos respondió con cara de aburrido (textual): “Nooo, a lo más las llaman para que vayan a declarar, pero no creo...” restándole total importancia a lo acontecido. Luego, me llamaron a las dos de la mañana a mi celular solo para confirmar en que comuna vivía!!!!
Del hijodeputa del micrero, sólo sé que lo detuvieron, ya que lo vi en el radiopatrulla, pero como todos sabemos, la ley para ellos no se aplica, así es que como yo confío en otras leyes mayores, le tiré mi maldición gitana, junto con un buen escupo.

Juan Pablo nos fue a buscar y todos volvimos a casa profundamente shockeados.


Frente a la iglesia en donde todo esto ocurrió, comenzó a reunirse la gente para celebrar un matrimonio. Pensé que ahí mismo probablemente el lunes realizarán el funeral de alguna persona, y el domingo bautizarán a algún nuevo católico, y que cada semana en esa iglesia pasan cientos de cosas... frente a esa misma iglesia donde la micro me deja todos los días y yo me bajo y camino para ir a trabajar, frente a la iglesia donde me ocurrió algo muy feo con un taxista años atrás...
¿Cómo me siento? Con la convicción absoluta de que estamos viviendo en una secuencia de destrucción y desprotección latente. Es tan bizarra la cantidad de injusticias, violencia extrema y el desperdicio de vidas que ocurren en nuestro entorno, en tu esquina y en cualquier parte, que no podemos ni siquiera llegar a pensar en confiar en ninguna ley ni sistema. Me declaro anárquica, en el profundo sentido, el cual consiste en no esperar que ninguna estructura te respalde o que responda por ti, sino que tomar la responsabilidad de tu propia vida y ser consciente de ella. De ahí el peligro de la anarquía y de todo lo que huela a irreverencia, protestar o un simple No estar de acuerdo. Furiosa soy con el mundo, y sé que la furia es en sí un valor sagrado. Hiervo de rabia por lo que pasó este viernes y a quien no se enfurezca con estos hechos, me permito asegurarle que está completa y jodidamente muerto en vida.

Alguien le cerró de golpe el libro de la vida a otra persona, sin tener ningún derecho a hacerlo. Sólo queda pedir al universo por que el alma de esa señora transite libre y en paz por otras dimensiones.
La paz de mi furia para ella.

jueves, julio 20, 2006

Poemas Aéreos

AÉREO I

Mariposa que veloz se extingue
en mirada verde naranja y negra,
sale de ti para aflorarme un día
vuelca tu zigzag de polvo sobre mi cabeza.


Róbale el brío al sol candoroso que te mece,
en tu capullo tejido con un hilván de mil hojas
levanta tus alas para ver la montaña
con el filtro brillante de tu vitral alegre.

Prospérame, siembra en mí, ave poderosa
el vicio sagrado de disfrutar brindando
con el néctar extraído de la planta antigua
casi declarada extinta, bien llamada Carpe Diem.


AÉREO II

En medio de la noche, me estrellé con una luz opaca.
Su borde, lo habían roído pequeñas bestias pardas,
su centro declinaba mirarme la boca, por miedo a desear.
Al chocarnos, me la topé inmersa, trajinando en su bebida de plata,
despeinada, puliendo su bella penumbra astral.
Cuento breve, se abrió paso en mi frente clara,
y me condujo al terreno perfecto, donde mi piel quebrada
no puede brillar.

viernes, julio 14, 2006

La agonía de las Ventanas

En la casa de mi abuela en la fértil comuna de La Reina, Santiago de Chile, existía una pequeña ventana del segundo piso por la que me encantaba mirar cundo era niña.
Era una ventanita con reja de seguridad que miraba hacia el oriente. No poseía en absoluto algo especial como arquitectura, pero era una verdadera ventana en todo el amplio sentido de la palabra. Se aplicaba en cumplir su razón de ser como las ventanas de antes, esas que fueron construidas para mirar hacia fuera, cuando en afuera existían muchas cosas interesantes que debían ser vistas.
Mi abuela, más bien mi “yaya”, se sentaba a coser en la antigua máquina casi todos los días de su vida.
A su izquierda , justo arriba de donde ella se ubicaba, estaba la ventana. La pieza era bien iluminada y nunca se necesitaba encender la luz durante el día. Al lado de la máquina de coser , estaba la antigua tele en blanco y negro. Era una auténtica reliquia que se había ganado mi abuelo en una rifa mucho antes de que yo naciera.
La yaya cosía y yo me sentaba un poco atrás de ella, en una silla de mimbre y veía la tele. Era un aparto muy grande, como todas las teles de los años sesenta, tenía sus patas propias y se cambiaban los canales con una gran perilla. Miraba la tele, miraba a mi abuela coser y miraba la ventanita. Mi abuela cosía, miraba la tele y levantaba la vista para mirar por la ventana. Seguía cosiendo.
Esa ventana era sin dudas, una verdadera ventana.
Era pequeña, no proporcionaba una vista como para empacharse los ojos, pero nos regalaba una visón auténtica. Se veía un pedazo no muy exagerado del cielo, pero sí muy exageradamente limpio, celeste y libre. Observando ese cielo, aprendí lo que es la contemplación. Quedarse suspendido entre una expiración y un nuevo respiro, intuir que ese cielo es un espejo enorme que nos refleja y pertenece a todos, familia, sociedad, patria, humanidad, universo y persona. Intuía que más allá del celeste están las respuestas y mirarlo me alentaba la valentía de ser preguntona. Miraba ese cielo y sentía el germen de aprender, de salir volando y entenderlo todo realmente, encontrarme de pie y en la cara con la realidad. Teniendo la TV al lado, dejaba de interesarme. Esa ventana lo contenía todo. Sobre el cielo prístino, se ubicaba el recorte de la angulosa Cordillera de Los Andes. Cuando al atardecer, caían los últimos rayos del sol sobre la nieve, deseaba estar justo ahí. En el punto donde la luz duraba hasta más tarde y pegaba directo. Me imaginaba como se vería la ciudad desde ese helado de crema abundante que goteaba por las rocas y caía por las quebradas andinas.
Podía quedarme mucho tiempo en ese estado expansivo que justamente es ajeno a las medidas temporales. Esa ventana, la verdadera ventana, sintetiza el espíritu reflexivo y cuestionador que me caracterizaba cuando niña. Ante los argumentos que se me daban como verdades taxativas, sabía que había algo más. Ya lo había descubierto y constatado como real, ya me había conectado con una visión mayor.

Extraño con melancolía esas pequeñas ventanas que nos conectan con estados mágicos. Una ventana es construida para regalarnos el legítimo derecho a soñar. Algo que hace poco tiempo era de toda lógica y constituía un derecho colectivo, hoy se ha transformado en un lujo que hace subir la plusvalía de las propiedades. Un departamento con vista a la intimidad del vecino es mucho más barato que uno con vista a un parque. (Una clara incitación urbanística a meterse en la vida del otro como algo común) El habitante del primer caso se resigna a no soñar, justamente en el lugar que debería ser su preciado refugio del mundo, mientras que el que posee vista al parque se despierta sobresaltado a medianoche, implorando que no sea real la pesadilla en la que una garra de hierro arrancaba a los árboles de raíz.
Años después de la ventana del cuarto de costura, me senté en el computador de mi casa, levanté la vista hacia mi izquierda y contemplé el cielo. Un pedazo gris del espejo otrora impecable, era una lánguida versión de sí mismo en mi gran ventana de departamento moderno, una enorme ventana sin vista, sembrada de cientos de grúas y edificios de espejos que quizás quieran recrear el reflejo que el cielo debería expandir sobre nuestras existencias. Miré y vi. Está ahí detrás del espanto grisáseo que se respira. Y entonces escribí este poema:

Afírmame firmamento
las leyes de mi manifiesto,
mi propia way de vida
ajena al mandato externo.

Dame la fuerza de un dios
que no transa sus mandamientos,
acógeme en tu azul
que abraza sin miramientos

Dame pies para andar en el suelo,
una capa de piel de humano
con un poco de arena blanca
para poder contar tu tiempo

Pero ante todo, Afírmame Firmamento,
Afírmame el recuerdo
de lo que soy
y a lo que vengo,
de no perderme
en el despliegue
de este fugaz experimento.

Sincrónicamente, este poema fue publicado en España, dentro de una antología poética titulada “Desde mi ventana: Soledad y Vértigo”...
Un par de semanas atrás, fui a visitar a la yaya al departamento a donde se mudó con mi abuelo hace más de quince años. Ahora, tiene una pieza para costurear que es pequeñísima y la vista es bastante aburrida. Siempre recuerda con añoranza su antiguo cuarto de costura, amplio, cómodo y “con tan buena luz”. Le pregunté si desde la ventana de esa pieza se veía la cordillera, ella me respondió que sí.
Aunque yo ya sabía la respuesta, hice la pregunta para poder sentirla recordar y junto con ella y su recuerdo lanzarnos las dos por la vista de esa ventana, cómo un par de brujas locas que montan sus escobas voladoras en silencio, tomando té con galletitas en el fino comedor de la yaya, como siempre.

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