
no fui flechada hasta el centro de la hoja
para acompañar a nervaduras que no comprendo
fui llamada Sève, Sàvia de color poco lucido
y sangre corriente por debajo de la vista
probé a menudo el pulso de macetas de ciudad
por si nos seguíamos el paso, pero no,
fue necesario hermanarme aquí
con las hojas de un viejo tronco de milaño,
para aprender a acariciar
el flujo que se muere en mi nombre
y jugar a que de niña hago comida
para los duendes de hoy
9 comentarios:
Los versos de este poema, Natalie, son como esas nervaduras que no comprendes pero a través de las cuales corre el sentido vital, esa savia que evoca tu nombre.
Hermosos duendes los de hoy; bien podrían ser macetas y nervaduras.
Besos, Natalie, besos.
Huachita rica.
Se me escapa una parte de la idea, creo, pero jamás he aspirado a comprenderlo todo; se acabaría el placer.
Intenso!
Saludos...
"adonde no llegan las palabras con sus significados, van las ondas de sus músicas" RAMÓN DEL VALLE-INCLÁN. Me gusta la musicalidad y la vigorosa sàvia de tu poesia que trasciende las palabras y llega flechada al corazón.
que hermoso pasaje Natalie, y por cierto, feliz cumpleaños.
¡Bellísimo!
Por lo copioso de ciertos menesteres planetarios no he podido publicar, pero doy visitas.
Un abrazo.
los versos de hoy,
para mañana.
y mañana,
parque
Publicar un comentario