viernes, agosto 18, 2006

Enfilo Continuo

Visioné bajo mi almohada un tancunclen roto. Sabiéndome de una tribu foránea al sueño, no podría hacer mucho y decidí despertar.
En esos tiempos, mi vida se encontraba desamueblada y a medida que se me esfumaba la modorra, pensé en lo bien que me vendría el trompillén que había dejado próximo a la orilla del río. Podría colocarlo junto a la repisa de la chimenea, o talvés en la terraza, bajo el pequeño descanso de madera.
Después de pasar todo el día trabajando en el Banco Nacional, volví a casa por la noche. No comí. Nunca en mi vida he comido cosa alguna.
Metí la cabeza bajo la almohada. Amorosamente, me habían reparado el tancunclen. Cinco grapas de oro remendaban a la perfección esa fea rajadura. De pronto, un silbazo fulminante me hizo levantar la vista. Miles de kikekas furiosas y gigantes sobrevolaban mi cabeza. Cada una medía por lo menos cinco mililímetros. Corrí buscando refugio hasta encontrar una cueva desmantelada por los Sempotes de la tribu. Una vez dentro, me senté en el suelo y cerré los ojos con fuerza concentrándome para despertar.
Volví y ya no me encontraba en casa.
Estaba de pie desnudo, equilibrándome en la punta de un brumoso Kejac rosado.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi también a veces me persiguen kikekas furiosas. Ondas de ventura corren por mis sienes cuando las veo. Son la oportunidad de huir o enfrentarlas. No sé, a veces la vida es un huir de lo indefinido.
Preciosasa kikekas, carbunclos dorados de la imaginación, efímeras transluminancias, bellos contornos sin espacio, vacios de ciencia y sentido. El fluir de este cuento me recuerda la memoria de un río olvidado de mi niñez, el aire sofocante de un verano naranja, mi frente erguida con el viento, y mis manos tiernas de niñez explorando la cálida brisa veraniega.
Mira lo que hacen las kikekas en el aire!!!!

JPU

Paulette dijo...

Dios mio!! nececito un diccionario... soy lo peor, palabras k no entiendo dejan dudas en mi ser, no tengo diccionario, esto me invita a comprarlo. Nada k agregar.
Besos, nos estamos viendo!!

Dalila dijo...

Nena, dulce y serena... (No, que feo)
Luz de luna ámbar (mejor, pero cursi)
Callos en los pies y ausencia de método (absurdo y grotesco, pero post moderno)

¡Ayúdame a ser poética!


No, en serio, déjame decirte que las onomatopeyas en el idioma español son pocas. El inglés está lleno de ellas, por eso se les hace más fácil explicar el mundo. No como nosotros que nos enredamos entre la modorra, la desidia, el desdén, la anodinez y la soquetería, por qué no.

¡Adelante en tu misión de reconstruir la lengua!

Eduardo Varas C dijo...

¡Hacía meses que no encontraba algo que moviera las raíces de mi amor por el idioma!

Gracias por las palabras...
y también por la visita...

también estaré pasando a menudo por acá

artedesantiago dijo...

El estado de realidad es el estado onírico, el de los sueños.