jueves, mayo 08, 2008

LA GALERIA



Tres oscuras habitaciones, un corredor de vidrieras y un baño decrépito, componían la galería trasera.

Se trataba del sitio más reciente de la casa y al que primero le cayó el abandono; levantada para alojar a sirvientes, en tiempos que por poco no me tocó ver, ahora a las murallas abandonadas las pintaba un encierro verdoso y era precisamente en su humedad, en donde acudía a revolcarme cuando el tedio del verano estiraba los días, pegando mi frente en los cristales para aligerar el calor insólito de la infancia.

La luz que entraba por el corredor, era vitreada por una gran higuera instalada frente a las ventanas, cuyas ramas hembras proveían hojas lechosas y frutos con corazón de útero y junto a la cual se habían largado las penas de criadas y patronas, que iguales en angustia, botaron su aliento amargo en el patio posterior.

En los mohos teñidos de las paredes se podía leer una verdad que no comía en la mesa y dentro de las sombrías habitaciones, escuchaba voces con las que ansiaba fugarme por la pista abierta del pasado.
Alguna vez, descubrí entre los trastos un antiguo lienzo al que manos infantiles habían rayado completamente con dibujos y firmas colorientas. Entre los nombres, reconocí los de primas y tías lejanas, casi ya todas mayores, distantes de mi niñez y la de ellas. Juntas, seguimos tomando refugios en aquella galería, poniendo hasta los sueños vacíos sobre el escenario, despellejando las historias de los muros y claveteando personajes sobre el suelo de tablón.

Una noche dentro de un sueño con rostro dirigible, la higuera me largó sus brazos. Al sostenerlos, los fui estirando hacia el interior de la galería, provocando el quiebre de los cristales para luego llegar hasta los muros de las habitaciones, los cuales cayeron abatidos uno detrás de otro.
Al levantar la vista, las ramas soltaron el tejado hacia el cielo, dando entrada a un desfile de luz que se bebió a todas las sombras, al moho y a los dibujos del lienzo. La pura tela blanca, fue creciendo hasta tomar la dimensión de una vela de barco ondulante y de su vientre, fueron descendiendo mujeres espectrales, que con el rostro blanco me sonreían, cogiéndome de las manos y conduciéndome hasta el pie de la higuera. Antes de despertar, con mi mano esbozaron un cuenco.

Por la mañana, la galería amaneció tal cual siempre, con los cristales, las sombras y el moho. Mantenía su aspecto de tren extraviado, en el que continué abordándome por las tardes, viajando por sueños sin red en los que aprendí a ordeñar la higuera y a trazar mi dictado sobre lienzos flotantes.

14 comentarios:

Poesía de E. de Santiago dijo...

Siempre es un gusto, venir a leerte, mi querida y entrañable amiga (se te echa de menos por estos lares) Espero que esté todo bien para ustedes allá. Me alegro que se te vea más productiva, ¿la foto es tuya? Un texto de muy buena factura como siempre, con una sutíl carga vernácular.
Un abrazo sempiterno

Juan dijo...

hoy se dio una coincidencia celestial , lei tu relato con una musica perfecta para la ocasion. Pude ver la higuera claramente y la luz.

vueldo de todas maneras

saludos

Cristián Arregui Berger dijo...

hay tantas cosas que preguntarle a la higuera

ya sabes que en el campo chileno
se aparece el Pata de Cabra
en la noche de San Juan

sueños dentro de otros sueños

árbol de dos frutos, andrógino tal vez

digno de blancos espectros y de sueños que son vida en otros lares

saludos!

David Morán dijo...

Un gran paseo por los recuerdos y sueños que se entrecruzan para luego dispersarse en la realidad.

Saludos.

Imagine Photographers dijo...

Muy bueno, pasaba por aquí y me ha atrapado tu fantástico sueño.
Saludos

karen dijo...

Tu hilo conductor zigzaguea un poco para finalmente, arribar bien a puerto, a buen puerto... Muy hermoso Tartufa la Trufa

Santiago Paz dijo...

me gusta cómo has variado los escritos, cómo puedes pasar de la poesía al cuento y de vuelta. suerte en tu viaje a la Ciudad Luz.


beijos.


atte:
Paz

Bego Pessis dijo...

onírica tu narrativa.. y muy linda imagen....
Vitacura es ¡caray! jajjaa un cúmulo de bellas experiencias..
Un gusto pasar por acá..

PD: lo de la siembra poética me pareció extraordinario, inaudito y tremendamente mágico

Besos
Bego

(j.g.) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
(j.g.) dijo...

la higuera se dijo, la escuchaste, la supiste, no es frente a ella, es con ella, en el fluir de las palabras y más allá también.

9:39 PM

abuelonet..com dijo...

Vámonos pa la feria de Córdoba, desde ayer estamos de fiesta.
Un abrazo

Isidora dijo...

Sólo quien sabe de lo lechosa de la higuera puede atreverse a escribir que sabe ordeñarla.

Un abrazo.

Basquiat dijo...

que magnifica narración, envolvente y cortez al conducirnos dentro de aquella galeria que forma parte de tu mundo que de manera muy agradable y mágica recíen voy conociendo.
besos.

J.A. Vega dijo...

me parecio una narracion tan eterea, casi como de subconciente, gracias